"La conmiseración con los animales está íntimamente ligada con la bondad de carácter, de tal suerte que se puede afirmar seguro que quien es cruel con los animales, no puede ser buena persona. Una compasión por todos los seres vivos es la prueba más firme y segura de la conducta moral."



viernes, 19 de marzo de 2010

Momo y Dulcinea

A mediados de enero gente amiga me pidió resguardar a dos gatitos que fueron abandonados en la plaza Romano, en Sarandí, Avellaneda. Los michis no comían totalmente solos, así que había que suplementarlos con Nestum. Afortunadamente tengo una fauna maravillosa en casa, acostumbrada a las llegadas de nuevos miembros, y practican una "convivencia pacífica". Entre dicha fauna también tengo a Bengalí, un gatito que fue abandonado en la calle en marzo de 2009, el cual tampoco sabía comer solito. Bengalí es macho y está castrado por supuesto. Es amigo de los perros; juguetón; y muy mimoso. Descubrí en él una faceta que jamás imaginé ver, ya que adoptó a los dos gatitos nuevos, y no solo los vigila y mira embelesado como un padre cuando ellos juegan, sino que también les enseña, como por ejemplo a “Momo”, el gatito negrito, le enseño a llevarse bien con los perros, ya que le tenía mucho miedo. Pero lo más fantástico que presencié fue una escena para mí impensable: Bengalí suele meterse en la caja donde duermen los gatitos y “Dulcinea”, la gatita dulce de leche, se le subió y comenzó a buscar la teta de su mamá. Bengalí la dejó un ratito y cuando seguramente le molestó, la apartó con suavidad con su pata, mientras lavaba la carita de Momo. Esto se repitió varias veces y me hizo pensar en la maravilla de la naturaleza, en la inteligencia natural de Bengalí para comprender lo que necesitaban estos gatitos y ayudar en su maduración, ayudar a su especie sin condicionamientos. El "ser humano" interfiere negligentemente en el curso natural de la vida, separándolos a los cachorros tan temprano de las madres sin oportunidad de aprender todo lo que necesitan para subsistir!. En fin, quería presentarle a Momo y Dulcinea, quienes están buscando una buena familia, que los respete y quiera mucho. Solo así se alejarán definitivamente del destino que deseó para ellos quien los abandonó.


Ambos están desparasitados y despulgados. Se irán solamente con compromiso de castración y se hará seguimiento.

Cristina

15 3584 0882

cristinaaresse@gmail.com

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